paguilera.fsc.ccoo.es | 23 Enero, 2012 11:09
paguilera.fsc.ccoo.es | 09 Septiembre, 2011 11:46
Dospa. 2011-09-09
Hace ya tiempo que la derecha conservadora, y algunos medios asociados,se empeñan en una estrategia de descrédito personal o institucional de quiénes mantienen posiciones discordantes o contrarias.
La técnica, por vieja, no deja de resultar muy efectiva, sobre todo cuando se ejecuta asociada al mecanismo de la “lluvia fina”. El objetivo debe ser “matar al mensajero” para que no se escuche su mensaje.
En el día de hoy, diversos medios vuelven a atacar con titulares
referidos a la situación financiera o patrimonial de personas u organizaciones
sociales asociadas a la “izquierda”.
Estos mensajes, por quien los difunde y a quienes sirven, presentan algunas características singulares. Primero, “ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Segundo, enjuician a los “otros” desde valores propios que no practican. Tercero, distorsionan u ocultan información de forma consciente, hasta producir un esperpento de la realidad.
Veamos algunos ejemplos:
José Bono tiene un patrimonio personal alto. Se oculta, tanto la siempre transparente situación patrimonial del presidente del Congreso, anterior a su incorporación a la política, como el régimen de ingresos por su actual dedicación, cuyo importe es muy alto, pero también transparente, aparece en los PGE todos los años.
Gaspar Llamazares, gana mucho dinero o Toxo va de vacaciones al extranjero. Si el primero era un profesional cualificado y acreditado antes de su actividad política institucional, el segundo recibe un sueldo equivalente al de un técnico no excesivamente retribuido y disfruta sus vacaciones familiares en los mismos sitios en los que cientos de miles de españoles, con trabajo asalariado, disfrutan de las suyas.
El mensaje oculto consiste en atribuir a las personas de la izquierda valores que no se compadecen con su sistema de creencias. Que se sepa, la izquierda nunca otorgó valor a la pobreza, ni a la caridad. Si a la solidaridad, la transparencia y la intervención política para fomentar la igualdad, que son valores cualitativamente distintos.
Para un buen cristiano la pobreza debería ser un valor y una forma de vida, según su propio sistema de creencias, pero la derecha conservadora, y los medios asociados, no se la exigen con tanta vehemencia. En los titulares mediáticos, los dobles altos sueldos, y los patrimonios familiares fiscalmente ocultos, de un amplio espectro de sus representantes, no obtienen el mismo protagonismo.
Parece que quienes defienden un sistema de valores basado en la igualdad no deberían, nunca, disponer de resortes suficientes para acceder al ejercicio del poder económico, dejando a la derecha, que no necesita contrastar su vida con sus principios, su ejercicio absoluto.
Por otra parte, no deja de insistirse en la financiación pública de las organizaciones sindicales mayoritarias con la esperanza de debilitar su liderazgo al frente de quienes padecen las más graves consecuencias de la crisis.
Estas organizaciones se legitiman amplia y periódicamente en las urnas. Su actividad se financia con las cuotas de más de 2.500.000 personas afiliadas a UGT y CCOO, con su participación en programas públicos finalistas y con subvenciones institucionales.
En cuanto a los primeros, sus fondos se auditan e intervienen por las administraciones anualmente y acceden a los fondos correspondientes de acuerdo a la ley, para asegurar que personas, asalariadas y en paro, accedan, por ejemplo, a la formación profesional que necesitan o demandan, sin que las empresas dispongan de su control absoluto.
El intento reiterado de excluir la intervención sindical, de este ámbito de gestión, tiene como objetivo trasladar por completo, como negocio privado, el sistema de formación profesional y el control de la vida profesional de la población asalariada a las empresas.
Este mismo análisis puede extenderse a otros ámbitos de intervención sindical mediante programas públicos finalistas, ya sean de prevención, de igualdad, o en otros.
Lo curioso de la información que transmite la derecha conservadora y sus portavoces, es que ocultan, con bastante éxito por otra parte, que las organizaciones patronales intervienen en los mismos programas.
En cuanto a las subvenciones institucionales, estas están reguladas por Ley, junto a las del resto de instituciones cuya función pública está avalada por nuestra Constitución, y las han aprobado, anualmente, los mismos que ahora las denostan.
¿Porqué entonces esta campaña? Porque la derecha conservadora española ya ha demostrado, algunas veces, que no sabe perder el poder político, pero lo cierto es que, también, ha demostrado no saber ganar. No le basta con concitar, como seguramente ocurrirá en noviembre, apoyos mayoritarios en las urnas, sino que necesita “destruir” a quienes defienden intereses, posiciones o propuestas distintas, para ejercer el poder sin contrapesos.
Por otra parte, la autodenominada “izquierda antisistema” o equivalentes, hace tiempo que estos temas, coincide con esa derecha, en sus modos y en algunas de sus prácticas. Básicamente, porque no consiguiendo obtener representatividad a través de los sistemas democráticos existentes, pretende ganar influencia con el descrédito ajeno.
Que el Gobierno y la representación ciudadana en el Parlamento hace tiempo que no pasean por las calles, es evidente para muchos. Que las organizaciones sindicales están presentando un perfil social de muy baja intensidad, aunque sigan trabajando día a día en los centros de trabajo, también. Pero necesitamos responder con firmeza ante la “tormenta”.
Con toda la educación, tolerancia y respeto, que sí son valores de la izquierda social, debemos responder a la imagen esperpéntica, por deformada, con que quieren presentarnos, y sentar las bases de la respuesta, articulada y unitaria, que necesita la mayoría social en España.
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paguilera.fsc.ccoo.es | 07 Septiembre, 2011 12:05
Dospa_ 2011-09-07
El pasado 6 de septiembre se desarrollaron, en todo el Estado, diversas manifestaciones en contra de las reformas laborales que precarizan aún más el empleo joven y en demanda de un referéndum sobre la reforma constitucional que aprueban estos días PSOE y PP.
En algunas de ellas, principalmente en las granes capitales, se produjeron incidentes aislados con algunas personas que, al parecer, compartían la finalidad de la convocatoria. Un importante grupo de personas, identificado con sus propios símbolos como “15-M”, se incorporaron durante el acto final de la convocatoria, al menos en Madrid, a la manifestación unitaria encabezada por los sindicatos mayoritarios. La mayoría de ellos, quienes venían más atrás, en expresión de unidad frente a un objetivo común y, consecuentemente, con respeto a la lectura del manifiesto unitario de los convocantes, que se desarrollaba en ese momento. No fue esta la conducta de quienes se situaron en la cabecera del grupo, que dedicaron su presencia a alterar con gritos, y algún insulto directo a los convocantes, el desarrollo del acto. Con matices, este comportamiento de “grupúsculos” se reprodujo en otras capitales. Especialmente para las gentes del 15-M, estos hechos de personas concretas y que, en algunos casos, conocemos de tiempos anteriores a la articulación del 15-M como “provocadores oficiales”, deberían obtener una reprobación pública. Desde mi punto de vista, la unión frente a un contrario común y por un objetivo compartido, condición de éxito de cualquier proceso de respuesta ante quienes ejercen el poder, se asienta en dos pilares: el respeto y la tolerancia.
Respeto es, si se decide acudir a un acto convocado por otros, participar, más o menos activamente, en los términos y condiciones establecidas por los convocantes y no obstaculizar su desarrollo. Tolerancia, aprender a convivir en la diversidad, sin insultos. Quien no cumple estos requisitos, se convierte irremediablemente en alguien que, lejos de unir, pretende dividir. Y esto, al menos en la teoría, es contrario al objetivo declarado de combatir al contrario común, haciéndolo más fuerte y debilita las propias posiciones. Estas no pueden ser las posiciones de las gentes del 15-M, entre las que se integran muchas personas afiliadas a las organizaciones sindicales que convocaban la manifestación.
paguilera.fsc.ccoo.es | 26 Agosto, 2011 09:45
El Gobierno Zapatero, que se encontraba en el precipicio de la popularidad y la iniciativa política progresista, ha dado un firme paso al frente. Al ya tradicional decreto ley semanal, se añade ahora la reforma constitucional express, un traje pret a porter a medida de unos pocos, con rango de ley
suprema.
Amén del nuevo atentado a los derechos laborales y sociales de la mayoría social, sin acuerdo ni negociación, pretende consolidar en la carta magna elementos estructurales de política económica, cercanos a las propuestas de Pallin, Sarah, la del Tea Party. O sea, que solo se puede gastar si se mejoran los ingresos, se ahorra o se vende. ¿Endeudándose?, nunca.
Piensen en el siguiente caso: uno de los PIGs, entre los que honrosamente nos encontramos, con limitado valor añadido en la mayoría de los componentes de su Producto Interior Bruto (PIB), encuentra la piedra filosofal. Para su adaptación, adecuación, explotación y comercialización futura, con impacto notoriamente positivo en sus cuentas públicas, ha de acometer una fuerte inversión pública.
Con la constitucionalización que se nos propone, este país estaría obligado, si quiere actuar rápido, a vender patrimonio público, congelar pensiones, retribuciones funcionariales… (complétense estos puntos suspensivos con una revisión sistemática de los decretos leyes del Gobierno). Subir impuestos no es una opción: se tarda demasiado en recaudarlos, salvo los indirectos. Y a la gente que los paga ya les habrían jodido bastante o no sería suficiente.
Caso contrario, nuestro PIG solo dispondrá de una alternativa viable y rápida. ¿Saben cual? Imaginen! Piensen un ratíco…
¡Si!. Xáctamente: Vender la patente, concertar con el sector privado la inversión y asegurarles pingües beneficios. Renunciar al beneficio a medio y largo plazo, por la imposibilidad legal del incremento de la deuda a corto plazo. Volver a ver pasar la oportunidad o el sueño, como el pueblo de Villar del Río los coches americanos (Bienvenido Mister Marshall)
He preferido cuento económico para no hacer demagogia con el realismo de los derechos, servicios y prestaciones sociales o públicos.
El contenido de la medida se queda corto frente al impacto de las formas con se adopta. Si, por el contenido, estamos ante un nuevo atentado a los derechos colectivos, por las formas, ante la perpetración de auténtico golpe de Estado, de incalculable impacto futuro: cualquier mayoría parlamentaria vale para cualquier cosa, solo hace falta encontrar al tonto suicida que asuma el paso al frente.
paguilera.fsc.ccoo.es | 13 Julio, 2011 08:35
¿Cómo puede entenderse, si no es bajo la caracterización de esa enfermedad psiquiátrica, lo que se nos ofrece desde la izquierda?
Una IU que defiende ante su electorado no facilitar el gobierno del PP en ninguna comunidad o ayuntamiento y, más tarde, da el espectáculo de Extremadura, con un candidato del PP que anuncia desarrollar lo contrario que dice su partido desde Génova o desde la práctica inicial en Castilla La Mancha.
O ¿cómo poder entender a un PSOE que aplica la política que le dictan desde la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional? Una política que va a consolidar la recesión en muchos países, que han caído en ella o que van a recaer- como es el caso de España, que habían empezado a crecer, aunque fuera en índices aún ridículos-. Un PSOE que anuncia, a través de su flamante candidato, una política más socialdemócrata, que quiere avanzar, incluso, elementos de fiscalidad para recuperar los niveles de ingresos y así reactivar la economía.
El "chiste" de hoy –por lunes, 11 de junio- de La Vanguardia lo ha descrito perfectamente: Rajoy y Rubalcaba compartiendo una silla en cuyo respaldo figura el término "OPOSICIÓN". Si, lo describe perfectamente, pues Rajoy ejerce de oposición a la política del Gobierno que es la suya, la conservadora... la que aplican sus correligionarios en otros países. Y Rubalcaba va a ejercer de oposición interna -ya parece que lo está ejerciendo- contra esa misma política tan bien aplicada por MAFO, por ZP y la señora Salgado, cual émula de la Sra Tatcher a la española.
¿Cómo vamos a estar animados con el discurso del candidato si ya, hoy mismo, Salgado y Zapatero se han encargado de garantizar que una cosa es la política del gobierno -que deberá continuar con su política de reformas- y otra es el programa del candidato? Un programa que debe buscar el voto de los "indignados", de los "desengañados", vendiéndoles que, si el gana, hará lo contrario de lo que están haciendo sus compañeros (hasta hace unas horas) de gobierno.
Lo que yo digo, o están locos estos romanos o nos quieren volver locos a todos... No obstante, siempre será mejor una mala política socialdemócrata practicada por alguien con un discurso, al menos progresista, que una mala política conservadora practicada y defendida por los que teorizaron, en su día, lo contrario y... no digamos ya de una política conservadora dirigida y desarrollada por la derecha más extrema de Europa, la española, con [coloquen delante de cada nombre el calificativo apropiado]… Aznar,… Rajoy, … Cospedal, …Saenz de Santamaría. Y sabiendo que lo que tienen detrás es Cristobal Montoro, Trillo, Esperanza Aguirre, Camps................ ¡qué tropa! como dijo aquél.
paguilera.fsc.ccoo.es | 14 Abril, 2011 12:13
Hoy hace 70 años se proclamó la II República como forma de gobierno democrático que, con todos sus defectos, trató de colmar los anhelos de democracia, libertad y de igualdad de la ciudadanía española y que, desde el inicio, fue atacada hasta acabar con ella por las fuerzas conservadoras, la olgarquía, la iglesia católica y los militares golpistas.
Por cierto, parte de los mismos que hoy cuestionan el régimen de libertades del que nos dotamos en 1978, tratando de imponer su pensamiento único, de derechas por supuesto, sus creencias religiosas, su modelo de gobierno autoritario y corrupto -como demuestran en la Comunidad Valenciana o en Madrid-, su modelo económico que prima a los mercados "anónimos" y a los grandes capitales y fortunas y tratan de impedir muchas de las libertades que hemos conquistado durante estos años desde la de prensa, a la sexual, a la sindical, e incluso a la personal y al derecho al estado del bienestar.
Bien pues para todos ellos y ellas: Viva la República, viva la Libertad, con mayúsculas, viva la Democracia, no al oscurantismo, no a la represión del tipo que sea, dejadnos vivir con nuestra libertad, nuestras opciones y nuestras creencias.
paguilera.fsc.ccoo.es | 14 Marzo, 2011 10:18
Enrique Fossoul_13 de marzo de 2011
Acabo de ver en el canal 24 horas un reportaje del referéndum sobre la OTAN y las distintas posiciones de los partidos políticos, antes, durante y después del propio referéndum. El reportaje me ha hecho reflexionar sobre cómo, para algunas personas, en política vale todo.
Se puede afirmar una cosa, negarla a los pocos días y, todo ello, sin dar explicaciones, no ya a mis electores sino, ni siquiera, a las personas que están afiliadas a mi partido. Unos se amparan en el interés general, que dicen defender en exclusiva, y otros, simplemente, por oponerse a lo que dice el partido que está enfrente.
Hay dirigentes que se presentan a las elecciones con un programa de izquierda cuyos pilares básicos son el diálogo social para la transformación de la realidad española, la protección social como base fundamental para mejorar las condiciones de vida de importantes sectores de la sociedad o, en su día, minimizar los efectos de la crisis sobre estos mismos sectores (mujeres, jóvenes, inmigrantes...) o la puesta en marcha de una legislación progresista que amplíe el espectro de las libertades en nuestro país, tanto las individuales como las colectivas, apostando por un Estado de las autonomías cada vez más descentralizado.
Y... transcurridos unos pocos años "tiran por la borda" todo este programa, empujados por los mercados y los especuladores. Asesorados por la parte más neoliberal de sus equipos de gobierno, terminan haciendo exactamente lo contrario de lo que han pregonado. Rompen el diálogo social, cuestionan el único Pacto de Estado existente en España -el Pacto de Toledo sobre el sistema público de pensiones-, confrontan con los sindicatos provocando una huelga general y comienzan una campaña de deslegitimación del sindicalismo de clase, cuestionando su función constitucional, llegando a apostar por interferir en la determinación de los salarios (lo que no se ha atrevido a hacer ni el Gobierno de derechas de Aznar), reducen, o eliminan, los escasos niveles de protección social primando a aquellos gobiernos autonómicos que más han incumplido, por ejemplo, con la Ley de Dependencia; agravan los efectos de la crisis sobre los sectores con menor renta, como son empleados públicos y pensionistas y dan marcha atrás en apuestas arriesgadas, como la creación de un Ministerio de Igualdad, tan cuestionado por la derecha y por su iglesia. Tampoco dudan en enfrentarse a la voluntad democrática de todo una nación como Catalunya, cuestionando su capacidad de autogobierno.
Todo esto lo hacen, además, sin pasar por las urnas con el nuevo programa, explicando a la ciudadanía el porqué de los cambios. Es una burla y una total falta de respeto a las normas democráticas de las que nos hemos dotado. Hay otros dirigentes que se presentan con un programa netamente de derecha conservadora, sin haber asimilado aún lo que la Justicia ha cerrado (el 11-M no fue obra de ETA para ayudar a ganar al PSOE en las elecciones), se dedican a hacer una oposición contradictoria (reforma de Cajas si y, ahora no, apoyo al acuerdo con los sindicatos, por la noche sí y por la mañana lo contrario), a perder los papeles (o no entender ni su letra como le pasó a Rajoy hace unos días), negar la realidad (la inexistencia del Metrobús en Madrid que utilizamos millares de madrileños para ahorrar unos pocos euros en nuestros viajes en Metro y en Autobús), criticar duramente la presunta, o real, corrupción de los demás, pero justificando la que practican, a diario, los suyos (Gürtel, Palma Arena en Mallorca, Diputación de Castellón, Camps......).
Y, eso sí, sin aportar ninguna propuesta con contenido concreto a ninguna de las situaciones a las que debemos enfrentarnos en este país, limitándose a repetir lugares comunes vacíos de contenido (“yo, a un parado le ofrecería confianza mirándole a los ojos”, como decía Rajoy en su entrevista a “su” diario El Mundo, yo a la ciudadanía española le diría que tenemos soluciones, pero sin aportar ninguna). Una derecha que trata de cuestionar, con decisiones de dudosa legalidad, algunas de ellas avaladas o apoyadas desde el Gobierno español, la función social de los sindicatos y su capacidad legal de negociación -como han hecho recientemente en la Comunidad Autónoma de Madrid o en la de Murcia- al grito de "sindicatos corruptos" que gastan nuestro dinero en asesorar y defender a los trabajadores. Que en un giro copernicano, sin precedentes, se proclaman “partido de los trabajadores”. Bueno, un sin fin de cuestiones que les invalidan como oposición creíble.
Las situaciones descritas no las encontramos, solo, en el gobierno central. También en los autonómicos, en los que hay candidaturas que parecen construirse, directamente, para perder las elecciones. O en los ayuntamientos, en los que la cercanía a la ciudadanía hace más necesario construir equipos y propuestas creíbles, aunque al caer en los mismos errores, muchas veces no somos capaces y, en la micropolítica municipal, las elecciones municipales, e incluso la vida municipal diaria, se convierte en un campo de batalla que, quienes deben votar, ni entienden, ni tienen porque entender.
Unos para intentar volver a gobernar y hacer de los pueblos y ciudades sus cortijos particulares y otros que intentan frenar esos movimientos sin una explicación que la ciudadanía entienda. Todos generan un lugar común: "todos los políticos son iguales". Frase, muy antigua, que le llevó al dictador Franco a afirmar que "él siempre había sido apolítico".
Ante este panorama no podemos permanecer quietos. La solución no está en apoyar opciones sin garantía de alcanzar el gobierno. Partidos que nos dicen lo que queremos oir, sin valorar la posibilidad de conseguirlo porque no se juegan nada, porque no son una opción real de gobierno.
Tampoco está en la abstención que permitirá que se siga gobernando con una política neoliberal, de derechas, en contra del progreso y que puede hundir, aún más, a nuestra débil economía. Debemos apostar públicamente por una regeneración de la práctica política, un reto al que debe responder, fundamentalmente, la izquierda, asumiendo objetivos claros como:
Hace falta conseguir objetivos como éstos y muchos más. Todos y todas debemos defenderlos en los ámbitos de intervención en los que participamos. De lo contrario, pondremos fin al sistema de libertades y de democracia que tanto nos ha costado conseguir y que tanto sacrificio ha supuesto para muchas personas, algunas de las cuales, sin pedirnos permiso, la vida ha dejado en el camino.
Esta reflexión tiene voluntad de ser contrastada, e incluso contradicha, por quiénes así lo estimen oportuno, siempre que parta del respeto a las ideas no coincidentes, cuestión que siempre he compartido y compartiré.
paguilera.fsc.ccoo.es | 07 Febrero, 2011 12:44
Me molesta particularmente la cantidad de lugares comunes que se están vertiendo contra los sindicatos por el reciente acuerdo sobre pensiones, políticas activas y otras materias, incluso por aquéllos que utilizan "parcialmente" a personas como Vicenç Navarro, y lo hacen sin utilizar por ejemplo el artículo que publicó la semana pasada en Público y que recomiendo leer hasta el final, sobre todo a las personas que solo tienen argumentos ajenos, incluso tergiversándolos.
El papel de los sindicatos es intentar conseguir avances pero también frenar los avances de los que quieren recortar más derechos.....
Quien no entiende ésto se instala cómodamente en la corriente neoliberal-conservadora de intentar que el sindicalismo de clase desaparezca para abrir paso a otro tipo de sindicalismo: el corporativo, que solo plantea la batalla en el ámbito local (empresa o sector) sin abordar reivindicaciones globales, combinando lo general y lo particular, introduciendo incluso propuestas y reivindicaciones para las personas que no están afiliadas o para las que están desempleadas; es decir, para los que no forman parte de la supuesta "clientela" electoral o afiliativa.
O incluso los que prefieren un sindicalismo más testimonial que, a base de plantear batallas para perderlas, se alejan de los que representan y teorizan que es mejor defender a una élite reducida que a un amplio número de personas como corresponde a un sindicalismo general y de clase.
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 3 de febrero de 2011
El artículo señala el contraste que existe en España entre la opinión de los establishments políticos y mediáticos, favorables al retraso obligatorio de la edad de jubilación, y la opinión popular mayoritariamente en contra de tal medida. Tal desfase, que se reproduce con frecuencia en nuestro País, explica que España esté entre los países en los que la población expresa mayor desafección con la clase política y mayor desconfianza con los principales medios de información.
Hemos vivido durante estos meses una avalancha ideológica a través de los medios de mayor difusión del país para promover el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. Esta medida fue exigida al Gobierno español por los mercados financieros y por el establishment de la Unión Europea, dirigido por el Gobierno conservador-liberal presidido por Angela Merkel, quien se encuentra hoy en España para dar su aprobación y beneplácito al Gobierno de Zapatero por haber tomado tal decisión.
El carácter ideológico de esta campaña en España aparece, claramente, en el sesgo de la presentación en tales medios de los argumentos a favor y en contra. Los cinco rotativos de mayor difusión del país han escrito editoriales a favor de tal medida y el 89% de los artículos aparecidos en sus páginas de opinión y sus boletines informativos han sido favorables al retraso obligatorio de la edad de jubilación, mientras que sólo un 11% se mostraron contrarios. Algo semejante ha ocurrido en los canales televisivos tanto públicos como privados de mayor difusión, en los que apenas han aparecido voces críticas. Un ejemplo representativo de este sesgo es el programa sobre las pensiones de 59 segundos, de TVE, en el que, de seis ponentes, sólo uno estaba en contra de tal retraso.
Ahora es seguro que esta propuesta se aprobará uno de estos días por amplia mayoría en las Cortes españolas (con el rechazo de los partidos a la izquierda del partido gobernante). Es interesante contrastar esta casi unanimidad de los establishments políticos y mediáticos españoles en retrasar obligatoriamente la edad de jubilación a los 67 años con el enorme rechazo por parte de la gran mayoría de la población española (de un 65% a un 94 %, según la encuesta que se considere). Esta situación explica el enorme distanciamiento existente en España entre los gobernantes (la clase política y los principales medios) y los gobernados. No es de extrañar que, según las encuestas de opinión pública en la Unión Europea, España sea, junto con Portugal, el país de la UE que valora más negativamente al establishment político y que exprese menor confianza en los medios de comunicación.
Es lógico que la mayoría de la población esté en contra de esta medida porque, por mucho que la endulcen sus defensores, recorta considerablemente las pensiones públicas; una reducción que se justifica con el fin de salvar el sistema público de pensiones, lo cual no es cierto. En realidad, todas las medidas exploradas se han centrado en los recortes de beneficios en lugar de en incrementar los ingresos debido a la resistencia de los establishments políticos y mediáticos españoles a promover una reforma fiscal progresiva que corrija la enorme regresividad existente en el sistema tributario español y en la financiación de la Seguridad Social. Las medidas neoliberales actuales de reducir el déficit del Estado a base de recortar el gasto público, en lugar de aumentar los ingresos al Estado, son otro ejemplo del dominio del pensamiento conservador-neoliberal en aquellos establishments.
La evidencia científica (proveída por autores críticos, marginados en los medios españoles de mayor difusión) muestra el error de tales medidas. El último ejemplo de ello es el informe Beyond Normal: Raising the Retirement Age is the Wrong Approach for Social Security (Retrasar obligatoriamente la edad de jubilación es el enfoque equivocado para salvar la Seguridad Social), del prestigioso Economic Policy Institute de Washington, próximo a los sindicatos estadounidenses. Este informe documenta que el retraso obligatorio de la edad de jubilación, además de dañar el bienestar social de las clases populares, tiene un impacto menor a la hora de garantizar la solvencia del sistema público de pensiones que otras medidas que ni siquiera han sido consideradas por el Gobierno español, tales como incrementar la progresividad del sistema tributario y del sistema de financiación de la Seguridad Social. Ambos sistemas son de los más regresivos existentes en la UE-15. Asimismo, señala el incremento de las desigualdades de renta, con un aumento desmesurado de las rentas del capital (que no cotizan a la Seguridad Social) a costa de las rentas del trabajo (que son las únicas que cotizan) y una polarización de estas últimas, con un ascenso de los salarios altos de una minoría (cuya cotización a la Seguridad Social es menor que en la mayoría de cotizantes) y el estancamiento, e incluso reducción, de los salarios de la mayoría de cotizantes. Esto ha generado el descenso de los ingresos a la Seguridad Social en EEUU, por lo que el informe señala que su corrección eliminaría la necesidad del retraso obligatorio de la edad de jubilación. Una situación semejante ocurre en España.
Una última observación. Los sindicatos CCOO y UGT han hecho lo que tenían que hacer: han defendido en condiciones dificilísimas los intereses de los trabajadores. Debido a su esfuerzo se suavizaron algunas de las propuestas más duras del Gobierno y la reforma mejoró considerablemente. Es injusto que se les acuse de traicionar a la clase trabajadora, pues hicieron lo que pudieron, aunque se les puede reprochar que nunca debieron haber aceptado el retraso obligatorio de la jubilación. Creo que lo hicieron porque asumieron (erróneamente) que no tenían la suficiente capacidad de movilización para parar tal medida. Pero les rogaría que, una vez pactada la reforma, no repitan ahora, como justificación de su aceptación, los mismos argumentos que hicieron aquellos que los propusieron desde el principio. Referirse al cambio demográfico como justificación de la propuesta es convertirse en parte del problema en lugar de ser parte de la solución.
paguilera.fsc.ccoo.es | 26 Enero, 2011 13:16
Dospa_2011-01-26
Los fondos privados de pensiones sólo son rentables para las entidades financieras. Así se extrae del estudio realizado por Pablo Fernández, profesor de finanzas del IESE de la Universidad de Navarra, y Javier del Campo, asistente de investigación de la misma prestigiosa escuela de negocios. Los autores, bajo el título “Rentabilidad de los fondos de pensiones en España, 1994-2009”, aseveran que, en los últimos 10 años, la rentabilidad promedio de los planes de pensiones fue inferior a la inflación, e incluso a la inversión en bonos del estado a cualquier plazo.
El estudio aporta datos comparativos de rentabilidad entre los fondos de pensiones españoles, bonos del Estado y la bolsa española. En los últimos 10 años, el 93% de los fondos del sistema individual obtuvo una rentabilidad inferior a la inflación y el 99,3% obtuvo menos rentabilidad que los bonos del Estado a 10 años.
Parece evidente que estos planes privados de pensiones, que pretenden sustituir al sistema público, sólo generan rentabilidad para quienes los promueven. En el mejor de los casos, la inversión realizada en ellos obtiene rentabilidad, a corto plazo, a través de la desgravación fiscal.
No obstante, esa desgravación fiscal, al alcance exclusivamente de las rentas con capacidad de ahorro –más altas que la media- supuso, en 2010, conforme afirma el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, Juan Torres, un gasto fiscal de 1.443 millones de euros, prácticamente la misma cantidad -1.500 millones de euros- que, hoy, supone el recorte de las pensiones. Una desgravación, por tanto, bastante injusta.
Indudablemente, en España, donde el volumen de negocio de las entidades financieras sobre los planes de pensiones dista mucho del obtenido en el resto de países europeos, los bancos pretenden ampliar sus beneficios atrayendo más inversores. Un método rápido, que está dando el resultado esperado, es generar alarma social en relación a la solvencia del Sistema de Seguridad Social –el más saneado de toda Europa-. La alarma está induciendo al Gobierno a recortar los derechos de los pensionistas y, así, atrae miles de millones, de quienes pueden ahorrar algo de sus salarios, hacia los planes de pensiones privados.
Las entidades financieras utilizan esos recursos en busca de pingües beneficios que, curiosamente, obtienen por una de estas dos vías: colocándolos en los mercados financieros con altas ganancias que no repercuten a sus clientes, o gestionándolos mal, hasta la quiebra, como ha ocurrido en Estados Unidos, y obligando a los gobiernos a acudir al rescate con cientos de miles de millones. Puesto que es un juego, siempre gana la banca...
jvicente.fsc.ccoo.es | 24 Enero, 2011 10:32
El salario mínimo interprofesional alcanzará en 2011 los 8979,60 € anuales, una "enorme" subida del 1,3% frente a la subida del recibo de la luz en un 9,8% lo que supondrá un importante deterioro de las economías familiares y de las economías de las pequeñas y medianas empresas, en absoluta crisis gracias a las medidas del gobierno y a que no les llegan los créditos "amarrados" por los bancos y cajas.
Pero la ciudadanía podrá "entender" que esa subida es muy solidaria porque así Gas Natural podrá "pagar" a Felipe González sus 126.000 € anuales (14 veces más que el smi) que se suma a lo que cobra por otras funciones presentes y pasadas y Endesa (empresa privatizada por el Gobierno del PP) podrá pagar a José María Aznar sus 200.000 € anuales (22 veces más que el smi) que también se suma a los ingentes beneficios de sus negocios y a lo que cobra de otras fuentes. ¡Increíble! en un momento en el que se congelan pensiones y los salarios de los empleados públicos han retrocedido más de un 7%.
paguilera.fsc.ccoo.es | 15 Diciembre, 2010 12:36
Enrique Fossoul, el Domingo, 05 de diciembre de 2010 a las 12:31
Los colectivos corporativos, como los controladores, han sido sucesivamente "mimados", "protegidos" e "impulsados" por los sucesivos gobiernos democráticos en nuestro país. Desde los de UCD a los del PSOE, pasando por los del PP.
Cuando han exigido mejoras de condiciones salariales o ciertas concesiones sobre cómputos de jornada u otras reivindicaciones imposibles de entender en otros colectivos, o en los mismos colectivos en otros países, se les han concedido con un doble argumento: el lugar privilegiado que ocupan en el núcleo central de la prestación de servicios públicos (maquinistas, conductores de transportes públicos, pilotos, controladores...) y para "evitar" que los sindicatos de clase "tan peligrosos" accedieran a estos "centros de poder sindical".
En los peores momentos, cuando se congelaban los salarios del resto de empleados públicos o se limitaban sus incrementos o se cuestionaban determinadas interpretaciones sobre cómputos horarios, por ejemplo en el transporte de mercancías o de viajeros por carretera, se cedía ante el chantaje de estos colectivos. Y lo han hecho todos los gobiernos de cualquier orientación (Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar y Zapatero), por lo que arrojarse a la cara las acusaciones que hemos podido oír estos dos últimos días nos parece hipócrita, electoralista y absolutamente irrespetuoso con la ciudadanía en general y con el resto de trabajadores y trabajadoras que estamos siendo agredidos de forma bestial con las políticas que se imponen desde la Unión Europea.
Aludir por parte de estos colectivos a su derecho a negociación colectiva o al derecho de huelga y que ésto sea recogido por los medios de comunicación nos parece un insulto para quienes hemos conquistado estos derechos tras largos años de lucha sindical, con muchos sacrificios y aún no los hemos consolidado para importantes colectivos.
Estos colectivos no negocian sus condiciones, las imponen con amenazas y utilizando a la ciudadanía como rehén en sus "peculiares" formas de movilización (bajas médicas, trabajo a reglamento....) siempre sin dar la cara por las vías reconocidas.
¿Cuándo han convocado una huelga?, nunca, no vaya a ser que pierdan sus ingentes ingresos, como el resto de los humanos. Siempre se amparan cobardemente en formas no laborales de protesta que obligan a los gobiernos y a las empresas a negociar bajo las patas de los caballos, casi siempre en fechas muy señaladas y siempre sin preavisar a la ciudadanía.
Lo hemos vuelto a ver este fin de semana, en esta ocasión por parte de los controladores, pero estoy seguro que lo volveremos a ver de la mano de los pilotos o de cualquier otro colectivo.
Rápidamente los medios hablan de huelga de los sindicatos para desprestigiar esos dos conceptos, en una campaña larga e interesada.
Pues bien, debemos levantar la voz para negar que se trate de una huelga, para evitar que los piquetes mediáticos antisindicales aprovechen, nuevamente, para exigir una regulación restrictiva de ese derecho laboral o, como algunos piden, prohibirla sencillamente en los servicios públicos o con carácter general.
Tampoco ayuda mucho un Gobierno que aprovecha el comienzo de un largo puente para unir su inexplicable decisión de privatizar AENA con la publicación de un Real Decreto que regula la jornada de los controladores tras una negociación en la que unos y otros no han hecho los deberes.
Basta ya de demagogia. Gobierno y USCA han utilizado a la ciudadanía como rehén para echarse en cara los efectos de la "rebelión" en las torres. Los primeros para intentar acabar con un contrapoder que han ayudado a crear y consolidar y los segundos para intentar mantener unos privilegios que ningún colectivo laboral exige, muchos de ellos en peores condiciones de trabajo. Alguien se acuerda de las condiciones salariales y laborales, incluida la jornada de trabajo, del personal sanitario, de los bomberos, de la Policía Nacional o la Guardia Civil, de los conductores de transporte de mercancías o de viajeros, de los conductores de ambulancias.... y así de una larga lista de colectivos con salarios mucho más bajos que estos colectivos privilegiados y con peores condiciones de trabajo.
Nuestro pesar es que, tras la enésima escenificación de un "último desencuentro", volverán a repetir estas situaciones manteniendo unos sus privilegios y otros argumentarán la importancia social y estratégica de este colectivo lo que les llevará como siempre a aceptar su chantaje y de estos dos días harán borrón y cuenta nueva. Salvo que los mercados y la UE les digan que hay que "dar una vuelta de tuerca" a este colectivo mientras que a los demás ya vamos por la tercera o la cuarta.
Gracias USCA por vuestra insolidaridad y por no haber querido aceptar la propuesta del resto de sindicatos de luchar juntos contra la privatización del 49% de AENA.
Gracias Gobierno por haber echado un pulso en el peor momento, demostrando una total falta de respeto por la ciudadanía usuaria del transporte aéreo y por dar una imagen tercermundista con la declaración del estado de alarma y una militarización de las torres, a todas luces innecesaria, cuando se podía haber conseguido los mismos objetivos con la legislación laboral existente en nuestro país, la misma que se nos aplica al resto de trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos. Hasta en eso seguís potenciando la imagen clasista de estos colectivos.
paguilera.fsc.ccoo.es | 01 Diciembre, 2010 12:20
Pasan los días de este “culebrón financiero”. Y una no deja de mirar la cosa de los datos. Y comprueba que, cuando los intereses de la deuda soberana empiezan a costarle más hasta a Bélgica, los alemanes, y los franceses en menor medida, gozan de buena salud.
Que, cuando la economía productiva y real de la mayoría de los países de la UE está más perdida que Alicia en el bosque, la alemana crece a un ritmo desconocido desde la última Gran Guerra europea.
Que, mientras Alemania crítica los estímulos fiscales y monetarios de China o EEUU, porque debilitan su moneda, las exportaciones alemanas siguen a toda vela, porque el euro cotiza a la baja, sin que le cueste un chavo a la Merkel, que no se sale de la ortodoxia monetaria. Mientras, los analistas más críticos con la adopción del euro, porque “socializa” rigideces en épocas de crisis entre economías con opuestos fundamentos y bases poco homologables, como se está viendo, nos explican que, como no cabe que cada país actúe sobre su política monetaria, porque es indisponible para cada país, no les queda más remedio que actuar sobre precios, salarios, servicios públicos y prestaciones sociales. Como dice Krugman, “causar dolor”.
Nadie duda que, en las pasadas épocas de bonanza, hemos asistido a una loable solidaridad alemana, que ha permitido a los distintos países, disfrutar de una moneda fuerte, unas ayudas económicas inimaginables y un crédito barato. Sabemos que de aquellos barros vienen estos lodos. Pero los barros de ahora, traen un lodo que apesta.
En el ECOFIN de mayo, ante la crisis griega, se impusieron unas garantías de cumplimiento del déficit público que, como ya nadie duda, son contrarias al estímulo y crecimiento económico. Dejan las cuentas tan limpias y equilibradas que no cabe en ellas ni la actividad productiva. Aunque la atribución de la frase a D. Luís Mejía (D. Juan Tenorio de Zorrilla) sea dudosa, su fama y adecuación al momento, la convierten en oportuna. Parafraseándola diríamos, “los muertos que vos matáis, Merkel, gozan de buena salud”.
No se trata de darle la razón a la “pepito grillo” de la Vice Salgado, que achaca, a franceses y alemanes, exclusivamente “declaraciones extemporáneas” e inoportunas para la estabilidad de la deuda, sino de “las políticas”. Con ser un problema que los teutones y gabachos “provoquen” a los mercados, que están muy susceptibles, es mayor el problema de que sigan exigiendo más dolor para el resto de economías, aprovechando la mala situación de éstas, para debilitar el euro y fortalecer sus exportaciones.
En todo caso, comienza a ser consolador que el Felipe González y algunos medios de comunicación ya exijan una actuación más decidida del BCE en la compra de deuda pública y un relajamiento de las medidas de ajuste que, más que ajustar, ahogan el crecimiento.
Y esto se está convirtiendo en un círculo vicioso: cuanto mayor es el ajuste para corregir el déficit, menor crecimiento, menor consumo y menores ingresos públicos; cuanto menor es el crecimiento, se necesitan más medidas de ajuste para equilibrar las cuentas y “calmar” la insaciable voracidad de los mercados. En Alemania y Francia, esta regla es inversa, en el siguiente sentido: cuanto peor les va a los demás, más baja el euro, más exportamos y más crecemos; si crecemos, dirían, podemos seguir “ayudando” a otros países en crisis, eso sí, a cambio de más ajustes que aseguren que devuelven lo prestado; pero esto, a su vez, genera más dolor y menor crecimiento para los “parias de la tierra europea”.
El último, recién inflingido, nos deja sin respiración, pero no sin palabras:
paguilera.fsc.ccoo.es | 30 Noviembre, 2010 12:09
Dospa _2010-11-30
Después de los últimos días. De seguir con ansiedad la evolución del IBEX. Del llamado “riesgo país” por las nubes, marcando diferencias históricas con la rentabilidad del bono Alemán. De los cánticos de guerra del capital especulativo, jugando con mis derechos, he decidido asumir el “orgullo patriótico”.
No soy de más patria que mis derechos activos y ya he comprobado que cuando huye el capital financiero, que nos hace falta, se llevan mis derechos.
Así que doy un paso al frente por mi patria y, antes de que esos hijos de la grandís... p... mad.. que los par.., rebañen más mi bolsillo y recorten más mis derechos, he decido poner mis ahorros al servicio del Estado en el que vive mi familia, antes de que se los lleven las rapaces de costumbre.
Desconozco la legislación al respecto, pero no tendría la más mínima duda en poner mis ahorros familiares en deuda pública del Estado, a la mitad del interés al que se cierren hoy las subastas y al plazo que necesite la Hacienda Pública, con la única condición de que el Estado no lo invierta en nuevos rescates a la banca.
Somos muchas y muchos los que no estamos conformes con lo que está pasando, ni con algunas de las políticas que se están adoptando. Pero si tocan a mi patria, el bolsillo de nuestros derechos, se que podemos ser los suficientes para poner a disposición del Estado el capital suficiente para salir de este embrollo.
Reclamo del Gobierno y del Estado una oferta especial de deuda pública, para su cobertura exclusivamente social, por las personas, por quienes no queremos que congelen nuestras pensiones, rebajen nuestros salarios, destruyan nuestros empleos o reduzcan nuestras prestaciones o ayudas sociales. A interés bajo, al plazo necesario y con requerimientos mínimos de importe.
La ciudadanía española tiene la capacidad de movilizarse y renunciar temporalmente a sus ahorros, antes de que nos los roben, a favor de la estabilidad económica y social necesaria para vivir en paz y con futuro.
Seguro que los “dontancredo” de la derecha tampoco lo ven bien, pero a mi me gustaría ver a mi secretario general confederal dirigiéndose a nuestra gente, a las clases populares, con eso que llaman sentido de Estado, para pedirles otro esfuerzo, el de entregar lo “nuestro”, a cuenta, a plazo, a bajo interés, o a ninguno, antes de que nos lo roben. ¡Hagamos patria! Y si esta no es la fórmula, inventaros otra, la que sea. Y seguimos protestando por este atropello.
No crean que esta preocupación es gratuita:
jvicente.fsc.ccoo.es | 29 Noviembre, 2010 11:16
Editorial_2010-11-29
El profesor y licenciado en Historia, Edmundo Fanayás, escribe para “nuevatribuna.es” un artículo que titula ¿Son independientes los “cien economistas”?. El texto, fechado el día 26 de noviembre, es preclaro en cuanto al diagnóstico sobre los intereses que animan a la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) a exigir al Gobierno una reforma del sistema público de Seguridad Social. Una reforma que, compartimos con el profesor Fanayás, es lesiva para el conjunto de la clase trabajadora y, de aprobarse en el tono que se pretende, perjudicará también a la productividad y a la expectativa de empleo de la juventud.
http://www.nuevatribuna.es/noticia/42835/OPINIÓN/independientes-cien-economistas.html
Compartimos con Fanayás cada una de las preguntas que formula. Aún las retóricas. Estamos de acuerdo en la mayoría de sus respuestas y, como somos algo “rojos”, no tenemos más remedio que matizarlas porque la crítica, entre nosotros, es tan característica como necesaria.
La entradilla que utiliza Fanayás en su artículo de opinión, siguiendo a Paul Krugman, es suficientemente clarificadora. Pretendemos que la economía, como ciencia, sea capaz de hacer predicciones. Algo así como lo que le pedimos a la medicina. Esto es, que en base a los síntomas diagnostique la enfermedad y, sobre todo, sea capaz de tomar medidas para su prevención o, en el peor de los casos, para la curación.
La medicina, no obstante, obtiene más ingresos gracias a la curación que a la autopsia, aunque utilice ésta, para lograr aquella. Y, esto al margen de que la consideremos un bien universal.
No tenemos seguridad de que a la economía le ocurra lo mismo –nos parece que aún pudiendo predecir una crisis no nos lo van a contar, por nuestro bien, que no es bueno que cunda el pánico antes de poner a buen recaudo sus bienes- y, ni siquiera creemos que, de la autopsia, se puedan extraer conclusiones que “salven” a la clase trabajadora. Quizá porque creamos que es una ciencia que sirve los intereses de nuestra contraparte. ¡Que tontería! ¿Verdad?
Y, siendo cierto que hay “otros” economistas, el hecho de no mencionarlos no es más ni menos sectario. ¿Acaso los medios de comunicación, -libertad de expresión y derecho de información veraz confrontados- son asépticos? Y, pese a ello, ¿quién no presume hoy de rigor e independencia de criterio? Siempre hubo corrientes de pensamiento en las ciencias, no siempre coincidentes y, no por ello, menos “científicas”.
El problema es otro. Y reside, precisamente, en que línea de opinión económica elige el Gobierno. Cuando éste es de derechas, la pregunta sobra. Cuando se presume de izquierdas, todo lo mencionado por el articulista se evidencia tan verídico como el recorte de nuestras nóminas mensuales y la “desaparición” de nuestras pagas extraordinarias –que si bien iban en el mismo paquete, parece que pasaron desapercibidas hasta que toca no cobrarlas-.
Compartimos también la reflexión del profesor en relación a la salud de nuestro sistema de pensiones y los efectos perversos de su posible modificación en la línea que pretende el Gobierno, bajo la presión de ese sector económico que menciona el articulista, obediente a los mercados a los que sirve y que aspiran al beneficio del aseguramiento privado.
Pero no podemos –lo sentimos Sr. Fanayás- compartir su criterio en relación a que nuestro sistema no sea progresivo. Lo es, por principio, por definición y por actuación.
Y, aunque todo es siempre mejorable, en la actualidad, las bases de cotización son progresivas y están íntimamente relacionadas con el salario y los complementos salariales. Al punto que cada cual cotiza por lo que gana, en el mismo porcentaje, porque el sistema es solidario y redistributivo.
Y, si el profesor quiso indicar que existe un tope máximo de cotización a partir del cual quien obtenga más ingresos cotiza por ese máximo, quede claro que es un tope negociado, cuya causa proviene de que el sistema también paga a razón de la base de cotización de cada cual y no conviene conceder prestaciones millonarias a los millonarios. Por cierto que, para evitar más miserias, también existe un tope mínimo. Espero que, en eso, la sociedad en general convenga que el sistema es justo y está bien pensado. Tanto, que pese a los tiempos que corren, está sano.
Si el profesor quiso referirse a que no todo el mundo es transparente en cuanto a sus ingresos, entonces, estamos de acuerdo y, no obstante, el problema es otro. Está relacionado con el fraude y la necesidad de mejorar las fórmulas de inspección y no con el sistema de Seguridad Social.
Por lo demás solo nos resta un matiz. Se refiere a la juventud española. Pregunta por ella el articulista. Pues bien, creemos que está. Al menos una gran mayoría de ella y de los colectivos en los que se organiza estuvo presente en la huelga general del 29-S. Las multitudinarias manifestaciones, en toda España, estuvieron llenas de jóvenes. Y, siguen estando. Confiamos en esta juventud, no sólo porque es conocedora del incierto futuro que les espera sino porque, además, es solidaria.
jvicente.fsc.ccoo.es | 17 Noviembre, 2010 13:00
2010-11-17_ Begoña Marugán_Adjunta a la secretaría de la mujer de FSC
La propaganda de la igualdad
“La paz, la democracia y la libertad no sirven para nada si no hay igualdad” decía Marcelino Camacho; una igualdad que CCOO reivindica en sus Estatutos Confederales como uno de sus principios. La igualdad entre las clases ha sido una máxima desde un marxismo que desvela las estructuras de dominación capitalista, a la cual las feministas sumaron la necesidad de la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y h
ombres. El lento, pero constante, trabajo feminista hizo su mella y sus conceptos e ideas fueron perneando al conjunto de la sociedad, hasta convertir “la igualdad” en uno de los principios políticos más relevante de los Estados modernos.
Una lógica reciente
La actual recurrencia al uso argumental y al abuso semántico de “la igualdad” nos hace olvidar que no ha sido un principio político hasta épocas recientes. Muchas sociedades se han conformado basándose en los conceptos de desigualdad y diferencia entres sus individuos. El sistema político de Atenas se fundaba en las diferencias individuales. En el Renacimiento existía una legitimación religiosa del mundo, donde las mujeres no tenían alma, ni pertenecían a la especie humana y por tanto se imponía, por mandato divino, la desigualdad entre mujeres y hombres.
Sin embargo, el advenimiento de la Ilustración y de modo muy especial, la Revolución Francesa, cambia esta lógica con su famosa consigna “libertad, igualdad y fraternidad”, que introduce la igualdad como principio regulador del orden social moderno.
A partir de entonces, la igualdad es un criterio ético. Un bien en sí misma hacia la que deben orientarse todas las relaciones sociales. Pero, ¿de que igualdad se habla? Las elites ilustradas clamaban por una igualdad de todos los hombres, pero descuidaban la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Paradójicamente, mientras se proclama la igualdad, ésta era negada a la mitad de la población. Para autores como Kant o Rousseau las diferencias naturales imposibilitaban a las mujeres ejercer los mismos derechos que tenían los hombres.
El feminismo reenfocó la desigualdad que, tanto el liberalismo, como la democracia radical, habían invisibilizado. La Declaración de Seneca Falls, de 1848, afirma “que todas las leyes que impidan que la mujer ocupe en la sociedad la posición que su conciencia le dicte, o que la sitúen en una posición inferior a la del varón, son contrarias al gran precepto de la naturaleza, y por lo tanto, no tienen fuerza y autoridad”.
La reivindicación de los cambios legales aparecía en el horizonte como un camino transitable para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres. Tras siglos de lucha, ésta se había conseguido plasmar en el ámbito formal. En concreto, en España, el artículo 14 de la Constitución es muy claro al respecto y por si hay dudas, su Art. 9.2 atribuye a los poderes públicos el deber de promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de las personas y los grupos en que se integran, sean reales y efectivas y remover los obstáculos que impidan su plenitud, facilitando la participación de toda la ciudadanía en la vida política económica, cultural y social.
Las políticas públicas de género
Actualmente, la igualdad es un principio regulador que orienta la práctica política y, por ello, se concreta en políticas públicas. Unas políticas públicas, las de género, muy específicas ya que, aunque las políticas públicas siempre han afectado a las mujeres, no siempre la intervención pública ha contribuido a reducir la discriminación.
En general, y hasta que el movimiento de mujeres lo criticara, muchas políticas públicas mantenían e incluso reproducían la discriminación. Introducir medidas legales, como el estudio del impacto de género, –que ha originado toda una plataforma de acciones (http://impactodegeneroya.blogia.com)- que mandata la Ley 30/2003 de 13 de octubre, sobre medidas para incorporar la valoración de impacto de género en las disposiciones normativas que elabore el gobierno no es baladí, si éste de verdad se hiciera. Como tampoco lo es realizar los “Presupuestos con impacto de género” que aconseja Naciones Unidad (www.gender-budgets.org) y medir el efecto que cada medida de ingresos y gastos tiene sobre hombres y mujeres.
En consonancia con el modelo europeo, el Estado español ha seguido, como veremos, tres tipos de estrategias, no excluyentes, para corregir y eliminar la discriminación. En un primer momento se utilizó la de igualdad de oportunidades. Se le añadió después la necesidad de aplicar acciones positivas. La insuficiencia de la unión de ambas, dio paso a la transversalidad de las políticas de género en toda actuación política.
En los años ochenta, con la creación del Instituto de la Mujer, se apuesta por la eliminación de la discriminación a través la estrategia de la igualdad de oportunidades. La idea central era que todos los individuos deben gozar de iguales oportunidades, que el Estado debe garantizar. Las diferencias sólo deberían derivar de los distintos méritos que tengan las personas. Su aplicación supuso el desarrollo de cuatro Planes de Igualdad de Oportunidades: de Mujeres – (1988-1990) y (1993-1995)- o entre Mujeres y Hombres -(1997-2000) y (2003-2006)-.
Las demandas de igualdad de las mujeres, entonces, “se analizaban desde una óptica de la igualdad formal”, perpetuando la desigualdad real al no incidir sobre ella. La apariencia de igualdad generaba “una bilateralidad en la protección legal que determinaba la paradójica extensión a los hombres de algunos beneficios de las mujeres, aparentando que ellos fueran los discriminados”. Un ejemplo de esta configuración parcial del principio de igualdad es la Sentencia del Tribunal Constitucional, 103/1983 de 22 de noviembre, sobre pensión de viudedad a un hombre. Para evitarlo, la igualdad “pasó a interpretarse como igualdad esencial o real, apareciendo y perfilándose conceptos jurídicos tan esenciales como el de discriminación indirecta y el de acción positiva” (Pérez del Río;2006) .
Se daba un paso más en los años noventa. No sólo se trataba de dar las mismas oportunidades a todos los individuos, sino de intervenir permitiendo a las mujeres superar la desventaja con la que partían. La imagen utilizada para explicar la necesidad de estas políticas fue la de una carrera. El hombre la inicia sin carga, mientras la mujer sale con una mochila, bien sea el cuidado de los hijos u otras personas, la historia, los prejuicios, el retraso en el acceso a la formación, etc. La imagen favorecía la toma de decisiones sobre la necesidad de que la mujer pudiera “competir” en igualdad.
Las políticas de acción positiva venían, así, a complementar las actuaciones realizadas bajo el paraguas de la igualdad de oportunidades. Sin embargo, se constataba que los planes de igualdad, en muchos casos, servían como coartada política para los responsables de los poderes públicos, y permitían hacer el resto de planes sin prestar ninguna atención a la desigualdad de género. Había que cambiar la corriente principal de las políticas públicas. A propuesta del Congreso de Pekín de 1995, el Parlamento Europeo desarrolló el principio de integración de la óptica de igualdad -"mainstreaming" ó transversalidad- en todas las políticas.
La transversalidad, en nuestro País, ha tenido su reflejo en la aprobación de Leyes como: la 30/2033, de 13 de octubre (BOE de 14.10.03), sobre medidas para incorporar la valoración del impacto de género en las Disposiciones Normativas que elabora el Gobierno; la 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género o la 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Para su desarrollo y aplicación –siguiendo la medida 203 de la Plataforma de Acción de Pekín, que recomienda a los estados la configuración de organismos de igualdad con el máximo rango gubernamental- el Gobierno español creó el Ministerio de Igualdad, al que le correspondía proponer y ejecutar las políticas del Gobierno en materia de igualdad, la eliminación de toda clase de discriminación de las personas, y erradicar la violencia de género. El Ministerio era el organismo responsable de elaborar y desarrollar normas, actuaciones y medidas dirigidas a asegurar la igualdad de trato y de oportunidades, especialmente entre mujeres y hombres, y el fomento de la participación social y política de las mujeres, asumiendo también la coordinación interna del resto de ministerios en materia de igualdad.
El Ministerio de Igualdad
Las políticas públicas de género tienen un carácter correctivo y compensatorio y tratan de evitar la discriminación estructural en que están inscritas las mujeres y desactivar mecanismos de dominación patriarcal, Sin embargo, no es sencillo acabar con un orden patriarcal, dominante como ideología social, que se reproduce de generación en generación.
Aparentemente el Ejecutivo actual ha intentado actuar en esta dirección. En abril de 2008 se creó el Ministerio de Igualdad y se aumentó el número de ministras hasta llegar a la paridad. Tres años después, el 20 de octubre de 2010 -en plena crisis económica y de confianza política-, en una remodelación del Gobierno, el Ministerio fue suprimido y su estructura se integró en el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España, conformando la nueva Secretaría de Estado de Igualdad. Su desaparición fue contestada por feministas y por organizaciones sociales como CCOO. La protesta tenía mucho sentido ya que esta supresión no obedecía a la superación de los objetivos para los que se creó.
Las mujeres siguen trabajando gratis en sus hogares, atendiendo tareas domésticas y de cuidados. Por cada 10 mujeres que “no trabajan” por estar trabajando en casa, para su familia, sólo 1 hombre lo hace. De modo que, del total de personas inactivas que no buscan empleo por sus obligaciones familiares, el 96,5% son mujeres (frente al 3,5% de hombres). En el mercado laboral, la tasa de actividad de las mujeres es inferior, en más de 17 puntos porcentuales, a la de los hombres. De las mujeres activas, sólo la mitad consiguen un empleo (55,4%), mientras que los hombres con empleo son el 71,9% de los activos (INE;2009). Las mujeres empresarias representan solo un 33,2 % de las personas autoempleadas.
De la población inactiva, sólo un 17,1% de las mujeres lo es por haber llegado a la edad de jubilación (frente a un 61,0% de los hombres). Según la Encuesta de Estructura Salarial 2007, la ganancia anual media femenina fue un 74,4% de la masculina. Las mujeres continúan sobrerepresentadas en los sectores peor remunerados e infrarepresentadas en los puestos de toma de decisiones. En los órganos de dirección de las Empresas del IBEX-35, sólo un 7% son mujeres y, aunque en la presente legislatura se hizo un guiño a la paridad en el ejecutivo, que ahora se ha perdido, sólo hay un 20% de Secretarias de Estado. De las personas que acaban carreras científicas el 60% son universitarias y, sin embargo, sólo el 15% de los cargos científicos de alto rango son ocupados por mujeres en la actualidad. La Ley de Igualdad efectiva entre Mujeres y Hombres está costando aplicarla. Sólo se ha realizado un 6% de planes de igualdad en las empresas donde éstos son obligatorios.
Y qué decir de la necesidad de seguir trabajando contra la violencia de género. A primeros de noviembre el número de asesinadas, víctimas de violencia de género, (56), era superior al de todo el año 2009 y, de éstas, el 21% tenía menos de 30 años. En 2007 (último dato conocido sin País Vasco, Lleida y Girona) se produjeron 6845 delitos de abusos, acosos y agresiones sexuales, de las que 1835 fueron violaciones. El 18% de las trabajadoras españolas se enfrentan a situaciones de acosos sexual en el trabajo (CCOO;2002).
El tan cacareado esfuerzo de austeridad, repetido desde el Gobierno, no será la causa de su supresión. El Ministerio representaba el 0,03% del Presupuesto General del Estado. Poco ahorro, ya que, pese a la “igualdad propagandística” de este Gobierno, su dotación sólo ascendía a 110 millones. La filosofía del “tacita a tacita” debe cundir cuando, además, ahorran 200 millones anulando la ampliación del permiso de paternidad a 4 semanas.
Al parecer los motivos no eran de tipo económico. “El nuevo Vicepresidente Rubalcaba declaraba que lo de bajar a dos ministras de rango había sido "un esfuerzo de austeridad más pedagógico que presupuestario” y el propio Presidente se limitó a contestar en la rueda de prensa que la eliminación del Ministerio de Igualdad respondía a “una demanda de amplios sectores de la población” (María Pazos;2010). Beatriz Gimeno manifestaba que, “aunque era la derecha la que hizo del machismo más burdo, contra la ministra y el ministerio, un pilar de su acción política, una parte de la izquierda debía pensar lo mismo aunque no se atreviera a decirlo, o aunque no fueran tan zafios en su expresión. Y, esa parte ha quedado perfectamente reflejada en la reacción de los medios a la desaparición del Ministerio de Igualdad. Reacción que ha sido indiferencia absoluta o, si acaso, chascarrillo (El País calificaba a este ministerio como “una ocurrencia” de Zapatero).
Y algo de esto debe de ser ya que vemos como la crisis sirve de excusa para desmantelar los distintos organismos existentes sobre igualdad y para que “este principio” sea el primer sacrificado. La igualdad queda muy decorativa, políticamente muy correcta, pero no mucho más. Como la canción de la Jurado, se nos “quemó la igualdad de tanto usarla” .
Al igual que Marcelino, yo también sueño con la igualdad. Lo triste es que, cuando despierto, compruebo que la pobreza ha aumentado (20,8% de la población española es pobre) y la desigualdad entre mujeres y hombres sigue estando estructuralmente igual que ha estado siempre. El modo de producción capitalista, al igual que el orden patriarcal, siguen siendo dominantes como ideología social y, por tanto, la igualdad sigue siendo, todavía hoy, una tarea pendiente.
Re-ccoortes es un proyecto comunicativo de FSC-CCOO que tiene la pretensión de trasladar opinión a la ciudadanía en general y recoger inquietudes de quienes nos visiten.
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