Ni convencidos, ni iluminados
pedrocosteras.canarias.ccoo.es | 28 Julio, 2011 08:00
La derecha europea promueve e impone, sin la menor contraposición alternativa de la socialdemocracia, un plan de ajuste para la reducción del déficit que limita completamente la posibilidad de crecimiento económico de gran cantidad de países. Sin embargo, en el Estado español las Comunidades Autónomas, lideradas mayoritariamente por el PP, exigen al Gobierno central mayores plazos para devolver su deuda. Todo un espectáculo.
Para la derecha española este hecho constituye una contradicción que resultara escandalosa si en plena crisis estuviere vivo el debate y la contraposición de ideas en el campo económico, algo que, desde luego, no sucede. Esta contradicción, aunque no deja de ser un acto de gamberrismo político del PP, debería ser aprovechada por el Gobierno del PSOE para comenzar a poner en duda la viabilidad del plazo para la reducción del déficit público concertado en Europa. Un plazo absolutamente pernicioso para con las posibilidades de crecimiento, recuperación económica, y creación de empleo en el conjunto de los territorios del Estado español.
Aunque los planteamientos del PP en el Consejo de Política Fiscal y Financiera no son más que una exhibición de oportunismo, también es cierto que la respuesta a estas políticas equivocadas de la Unión Europea tendrá que venir desde abajo hacía arriba. En este sentido los mensajes de la ciudadanía son muy claros. El primer problema que requiere solución no es la reducción del déficit público, sino el paro. Los recortes a los derechos laborales y la destrucción masiva de empleo solo generan inseguridad y falta de solvencia que hacen caer a mínimos históricos el consumo interno, limitándose cada vez más la capacidad de crecimiento. Se generan preocupantes bolsas de pobreza a la vez que se reducen las prestaciones sociales. Sin embargo, Zapatero lejos de recoger el guante y comenzar a aplicar las respuestas de política presupuestaria, fiscal y financieras progresistas esperadas y necesarias, se limita a pedir responsabilidad a las comunidades autónomas para alcanzar el objetivo de reducir el déficit.
Parece que Zapatero y Rubalcaba no han asimilado con mucho aprovechamiento el almuerzo con el Nobel de economía Joseph Stiglitz. El prestigioso economista les ha planteado algunas alternativas que el movimiento sindical y la respuesta social en la calle viene realizando desde mayo del año 2010 los unos, y desde mayo del 2011 los otros. “Es necesario jugar con la fiscalidad para recuperar el crédito”. “Es preciso utilizar instrumentos fiscales como vía para mejorar los recursos económicos”. Es decir, hay que generar ingresos y no solo reducir gastos. El Estado español para esto tiene margen más que de sobra con una presión fiscal muy inferior a la media europea. La reducción del déficit tiene que ser una preocupación, pero no la principal. Stiglitz lo ha dejado muy claro: “en España hay que centrarse en políticas de crecimiento económico”. En este sentido, entiendo que es absolutamente contradictorio eliminar los estímulos al crecimiento que supone la radical disminución de las inversiones, y el estrangulamiento de las comunidades autónomas y de los municipios. Le guste más o menos a la derecha política y económica, el sector público es el principal motor de la economía, y vaya si hemos notado o no su parón cuando se ha producido. Stiglitz ha desplegado una cantidad enorme de propuestas: “subir los impuestos a la gente con más recursos y reducirlos a la gente con menos recursos, incentivar los créditos a las PYMES, bajar impuestos a las empresas que creen empleo e incrementarlos a las que lo destruyan”.
En definitiva, utilizar herramientas fiscales para mejorar el crédito y aumentar el consumo. Todo el catecismo de lo que debería constituir la acción de gobierno de un gobierno socialdemócrata, pero que en España no es así ni de lejos, ni tiene pinta de comenzar a serlo. Ni aunque las Comunidades Autónomas de la derecha le pongan a huevo un cambio de rumbo. Ni que lo argumenten y propongan las organizaciones sindicales. Ni que se pida a gritos en la calle. Ni que almuercen con quien almuercen. Hay quien se iluminó cayendo de un caballo. Pero también los hay que ni por convicción ni por iluminación.
Pedro Costeras.
28 de julio de 2011.
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